Ae-yeon dirige una tienda de videos. Sus únicas amigas son las películas y un pez tropical en un acuario. Ae-yeon intenta olvidar su soledad eligiendo cuidadosamente videos para cada cliente. Entonces, un cliente llamado Dong-seok se acerca a ella. Le gustan las películas francesas y tiene una familiaridad especial. Inconscientemente, su día se llena de la espera por él. Al acercarse a Dong-seok, Ae-yeon comienza a escuchar su historia. Él compone música y está preparando un álbum. Una vez fue un cantante popular en clubes, pero fue rechazado repetidamente por las compañías discográficas por su falta de atractivo popular. Cuanto más tiempo pasan juntos y más profundas son las conversaciones, más se siente Ae-yeon absorta en él. Para su cumpleaños, Ae-yeon le compra un reloj a juego como regalo. Dong-seok le canta una canción. Una canción de amor y anhelo... Ae-yeon se sumerge en la felicidad. '¡Él también me ama!' Después de dudar mucho, Ae-yeon finalmente le confiesa su amor. Sin embargo, la reacción de Dong-seok es inesperada. Revela que ya tiene una prometida y que ella y él son solo amigos que se llevan bien... Detrás de la escena de Dong-seok y su prometida, se vislumbra el rostro solitario de Ae-yeon. Estoy cansada. Quiero que termine. Pero no puedo hacerlo como quiero. Este amor es tan desesperado que no puede renunciar a él fácilmente, incluso si él no la mira. Su vida diaria comienza a girar en torno a él. Le compra jugos frescos, conoce a su novia. 'No tienes que ser Dong-seok. Pero yo sí debo serlo. Por favor, déjalo.' Ae-yeon se desespera aún más porque este amor solo puede ser contemplado en soledad...