Geon-woo, que se ganaba la vida vendiendo cigarrillos a sus compañeros en la escuela, finalmente se encuentra en el banquillo de los acusados en el tribunal escolar. Na-yeon, que se convierte en fiscal para castigar a Geon-woo, intenta suspenderlo relacionando su falta de diligencia habitual con este asunto. Para ello, necesita más pruebas contra Geon-woo. Siguiendo a Geon-woo, Na-yeon descubre una verdad impactante.