Sawol, la que canta, llega a una tierra desconocida por invitación de otra persona. En la tierra desconocida, Sawol desarrolla lentamente su vida cotidiana. Sawol y la gente de esa tierra hablan idiomas diferentes, pero no tienen ningún problema para comunicarse entre sí. Un día, Sawol descubre un anuncio de audición en un café y envía un correo electrónico a algún lugar. Escucha música mientras camina, organiza sus pensamientos para crear canciones y repite las cosas sencillas que hacen que su día sea un día.