Yura, una joven del pueblo natal de Seon-yeong, aparece de repente. Seon-yeong acepta alojarla, pero Yura, que ha venido a Seúl sin avisar, dice que solo necesita dos días. Sin embargo, pasan los dos días y Yura no se va, lo que enfurece a Seon-yeong. Finalmente, decide echarla, pero las cosas no salen como esperaba.