A pesar de su monótona y repetitiva vida diaria, Mansu (interpretado por Kim Kang-woo), un conductor de metro, no pierde su seriedad. Desde hace poco, una mujer lo espera a la llegada de su tren para entregarle aperitivos y revistas. Nadie, ni su familia ni sus colegas, entiende cómo conoce los horarios de tren, que cambian constantemente, y cómo está siempre allí a la hora exacta. Su presencia aporta una nueva vitalidad a la vida de Mansu. Sin embargo, este respiro es de corta duración. Tras un inesperado suicidio al lanzarse delante del tren, Mansu, conmocionado y desorientado, se toma un permiso especial y sube al tren de la Gyeongui Line. Hanna (interpretada por Son Tae-young), una profesora universitaria, mantiene una relación precaria con su antiguo compañero, que es profesor en el mismo departamento. Ella anhela amar abiertamente y sin dudar. Aunque es una élite con habilidades y condiciones envidiables, su corazón permanece extrañamente vacío e inseguro. El viaje planeado para su cumpleaños con él se ve destrozado por un evento imprevisto, y su actitud excesivamente fría hace que Hanna se sienta aún más miserable. Enfrentada a la situación que había intentado ignorar, Hanna, con el corazón apesadumbrado, se embarca en el tren de la Gyeongui Line.