En aras de una realidad estable en lugar de un futuro preocupante, Ha Yoon renunció al arte y eligió una vida normal en una empresa de marketing. Aunque vive el camino que eligió, su vida normal tampoco ha sido fácil. Solo hubo una sucesión de días en los que se las arreglaba para sobrevivir día a día, y el tiempo pasaba volando. En una reunión para beber con su mejor amiga Da Young, que aún no ha renunciado al arte, Ha Yoon recibe una pregunta: «Te gustaba pintar más que a mí, ¿verdad? Sin embargo, para alguien que vive una vida normal, tu expresión no parece muy feliz». Ha Yoon siente una desconexión en el camino estable que eligió para sí misma. Para comprobar si realmente es feliz en su vida normal, Ha Yoon decide hacer una pequeña escapada en su día normal. Este es el comienzo de un viaje de recuerdos de la infancia para encontrar su propia felicidad. Allí la esperan días no grandiosos, pero sí con hermosos paisajes. La comprensión que persigue los cuadros de sus antiguos recuerdos la recibirá.