Una tarde, en una playa. Un lugar donde varios gatos juegan tranquilamente como de costumbre. Una pareja, que considera ese lugar como el centro de su vida, intenta desmantelar por sí sola una embarcación varada en la orilla. Entre las partes del barco que se van separando, no solo existe el trabajo forjado por el fuego y el humo, sino también la vida de los humanos y los gatos, que se observan con una distancia reflexiva. Los humanos y las pequeñas criaturas que se han mirado y protegido mutuamente viven así juntos.