Jiho, que se embarca en el trabajo de reparto con una bicicleta de segunda mano que consiguió con mucho esfuerzo, se ve corriendo de un lado a otro una noche debido a un error de entrega accidental. Un día paradójico en el que cuanto más trabaja, más pobre se vuelve. En una época en la que se pueden encontrar repartidores en cada esquina, se desarrollan situaciones familiares y sucesos plausibles.