Ki-hong, un carpintero, se gana la vida aceptando pequeños trabajos de renovación de interiores. Recientemente, se ha hecho amigo de la joven pareja propietaria de la casa que alquila, pasando cada vez más tiempo con ellos. Es en ese momento cuando empiezan a ocurrirle a Ki-hong sucesos extraños, aunque menores. Aunque no hay ninguna escena difícil en "El Monstruo", es complicado de explicar. Cada personaje se desvía ligeramente de lo esperado. Una corriente peligrosa se esconde en la tranquilidad, el humor pícaro aparece en medio de una gran cautela, y el espacio entre esos callejones y pasajes estrechos y largos recuerda las relaciones ambiguas y la distancia entre las personas.