¿Cuánto percibimos, especulamos y respondemos a las señales transmitidas por la vida y la muerte de otros seres? ¿Cómo podemos abrir nuestra relación clandestina con ellos? En lugar de difuminar o abolir los límites, ¿podemos mantener la tensión que anima tal alteridad y no neutralizar esa relación? En busca de respuestas, el tiempo de las ballenas y el tiempo humano se sumergen en pequeños círculos donde el vacío y la plenitud se encuentran.