Una joven coreana con el sueño de ser música emprende sola un peregrinaje por el país. En una tranquila playa de Jeju, se encuentra con un hombre francés que vino a la isla para ver a su novia, pero que finalmente no pudo verla y se dispone a regresar. Los dos son de diferentes nacionalidades y hablan idiomas distintos. El único punto en común es que ambos saben hablar inglés. A través de la conversación, se observan mutuamente y se enfrentan a los recuerdos más importantes de sus vidas.